martes, 29 de enero de 2013

Chocolate, manjar de los dioses

Chocolate, manjar de los dioses...

Un buen chocolate es definitivamente una bendición para la humanidad y cualquier amante de esta delicia puede dar fe de esto. Desde que los Olmecas, Aztecas y Mayas lo utilizaron como bebida sagrada y como instrumento de trueque, el chocolate se ha convertido en un testigo de unidad, amistad y, últimamente, de salud.

Según varios estudios internacionales, se ha demostrado que el cacao, el principal ingrediente del chocolate, es beneficioso para nuestra salud.  Contiene gran cantidad de antioxidantes, reportó el Instituto Nacional de Alimentación y Nutrición de Italia, y es excelente para hacerle frente a la tristeza, la ansiedad y la irritabilidad.  Su contenido de teobromina, cafeína y teofilina estimulan diversas acciones fisiológicas incluyendo el sistema nervioso, la circulación sanguínea y los efectos diuréticos.  Claro, esto no quiere decir que vamos a comer desmesuradamente chocolate de ahora en adelante.  Como para todo, debemos buscar el equilibrio y quizás podamos sustituir algún postre de elevadas calorías por una ración de chocolate oscuro, saboréandolo poco a poco como el manjar divino que es.

Sin embargo, aún consumiendo chocolate en moderación para la salud personal, sus virtudes se perderían si éste no es producido de una manera sostenible.  Lastimosamente el cultivo del cacao es el segundo, después del algodón, en utilizar la mayor cantidad de pesticidas. Su cultivo usualmente implica la devastación de flora y fauna, como lo menciona la Dra. Jane Goodall, estudiosa y reconocida defensora de los chimpancés y los humanos que viven en los bosques de Tanzanía.  


La producción de cacao también está asociada a condiciones laborales lamentables para los campesinos, existiendo todavía en el siglo 21 la explotación de mano de obra infantil según varios informes de FairTrade USA , organización certificadora de productos de comercio justo en Estados Unidos.  En los países del oeste del continente africano, de donde proviene la mayor parte del cacao en el mundo, las grandes chocolateras le pagan a los agricultores por debajo del precio de subsistencia, pero lo más dramático es que se usa mano de obra infantil forzada.  Se estima que un tercio de los niños en edad escolar no tienen derecho a asistir a la escuela ni a momentos de esparcimiento al obligarlos a trabajar en estas grandes plantaciones de cacao.  Ninguna de las grandes compañías chocolateras multinacionales han hecho esfuerzos reales para evitar la trata y utilización de niños en la producción del cacao.

El chocolate certificado de Comercio Jusot o “FairTrade” proviene de asociaciones de pequeños productores, donde las prácticas de cultivo son ambientalmente responsables, resguardan los derechos humanos y los agricultores reciben un precio justo por su trabajo.  Además se fomenta la inversión en la creación de proyectos comunitarios que apoya al desarrollo económico de todas las familias de la región.


La próxima vez que quieras disfrutar como una diosa de un maravilloso chocolate busca las marcas con el sello “Fair Trade Certified” que además de ser exquisito, son buenos para tu salud y también para el ambiente y los agricultores de cacao.